A mi bebé no le gustó el fular

Lo más común cuando alguien pregunta sobre portabebés ergonómicos en algún grupo de Facebook es leer frases como: “Te vendo el mío, está nuevo, a mi bebé no le gustó”. Esta también es una de las preguntas que me hacen con bastante frecuencia: “¿Será que a mi bebé le va a gustar?”.

No podría hablar del 100% de los casos, porque en cuestiones de seres humanos nunca podemos englobar a todos en una misma bolsa, pero sí puedo hablar de la mayoría de los casos y de lo que pude observar a lo largo de mi experiencia en el mundo del porteo.

A todos los bebés (y esto sí debería ser a todos) les gusta los brazos. Es una necesidad biológica, es una necesidad humana. Siempre hablamos de la importancia del contacto y de lo necesario que es en los primeros meses de vida del ser humano. A todas las personas nos gusta el contacto, cierto que hay personas que son más “físicas” les gustan más los abrazos y los besos, mientras que otras somos un poco más distantes. Sin embargo, todas las personas, incluso las más frías, buscan en algún momento el contacto con, aunque sea, su círculo primario.

Así que no es que quiero decir que la frase “a mi bebé no le gustó” no sea cierta, pero en realidad creo que no es al bebé al que no le gustó. Difícilmente un bebé de dos meses pueda identificar cuando la mamá le alza en brazos o cuando le pone en el fular y hacer la distinción llorando cuando es el segundo caso y calmándose cuando es el primero. El bebé no identifica esa diferencia, y normalmente, lo común sería que le agrade ser cargado en brazos, pues es su naturaleza humana. El problema está en que si la madre/padre o adulto que va a usar el portabebé, no se siente a gusto, le parece incómodo, se le antoja que el bebé se le va a caer y siente inseguridad o nerviosismo, le trasmite eso al bebé que inmediatamente se pone inquieto o a llorar.

Tu bebé absorbe lo que vos sentís, si algo te da inseguridad o miedo, el bebé va a sentirse inseguro y con miedo. Si algo te pone nerviosa, el bebé se pondrá nervioso. ¡He allí el secreto del a mi bebé no le gusta! En la mayoría de los casos, es al adulto a quien no le gusta.

El problema, para mí radica en los siguientes puntos:

  • La mala elección del portabebés: Lastimosamente, en nuestro país, la mayoría de las personas sigue creyendo que el único portabebé ergonómico es el fular. Eso, es dañino para la evolución del porteo en nuestro país a varios niveles, primero porque no todo el mundo se apaña con el fular. El fular NO es para todos, y no saber que hay otra opción te lleva a decir “a mí no me fue bien con el porteo”, cuando en realidad la frase correcta sería “a mí no me fue bien con el fular y no sabía que tenía otras opciones”.
    El fular requiere práctica, tiene una curva más larga de aprendizaje, y terminar usándolo correctamente muchas veces depende de la personalidad de cada uno. En mi caso, soy de las personas que cuanto más complicado, más le llama la atención. A mí nadie me enseñó a usar el fular porque cuando yo me lo traje de afuera aquí no se usaba aún. Me apañé con videos de YouTube, porque el que compré ni siquiera traía manual. Sin embargo, hay gente que desde el inicio ya dice que no le saldrá porque no se lleva bien con los nudos o porque no tiene la paciencia necesaria para poder intentarlo varias veces. ¡Y eso está súper bien! Si esa gente supiera que hay otras opciones, capaz iba directo a otro portabebé sin pasar por el fular y se evitaba los nervios y las malas experiencias.
  • La experiencia ajena: siempre enfatizo en la importancia de asesorarse con personas capacitadas y certificadas (no todas las vendedoras son asesoras, algunas solo quieren vender, porque son vendedoras, no asesoras). Si tu prima tuvo una excelente experiencia con el fular, no quiere decir que vos la vas a tener también. Cada madre/padre/bebé/familia es distinta, y así como nos asesoramos para comprar otras cosas (siempre le preguntamos al que sabe cuando vamos a comprar una computadora, un auto, una casa) y elegimos el que más se adecua a nosotros y a nuestras necesidades, debería ser así mismo con el portabebés.
  • Rendirse muy rápido: Esto es algo que a nivel personal pienso que lleva al fracaso no solo en el porteo, sino en varios hitos importantes de la vida. Siempre hay que intentar varias veces, si te das cuenta que el fular no es lo tuyo, podrías ver cuáles podrían ser otras opciones. Rendirse rápido es no darte y no darle a tu bebé la oportunidad de disfrutar de este momento tan mágico y único.
  • Además, está lo más básico: elegir el momento adecuado. El bebé debe estar limpio, debe estar relajado, no tiene que tener hambre en ese momento, ni mucho sueño, ni ninguna necesidad insatisfecha. Muchas veces pasa que vienen a probar un portabebés con el bebé llorando de hambre. Yo les digo que primero le den de comer con tranquilidad, porque si en ese momento le ponemos en un portabebé, lo único que va a hacer es llorar aún más, porque huele a la madre y se le agranda el apetito. Necesitamos crear un ambiente en donde ambos se sientan relajados y cómodos para iniciar el porteo. Y si es posible, para que el adulto se sienta más tranquilo, practicar primero con algún peluche, muñeco o hasta almohada.
  • Es importante también que la persona que normalmente esté al lado para ayudar (sea esposo/esposa, tío/tía, abuelo/abuela) mantenga la calma y le dé confianza a la persona que lo está intentando. Funciona como cuando estás aprendiendo a manejar y alguien a tu lado se pone a gritar ¡Cuidado! ¡Atendé! ¡Frená! Si tenés al lado a alguien con más ansiedad y nervios que vos que te dice ¡cuidado! a cada segundo, que te grita que se te va a caer el bebé si no lo atajás, es obvio que te va a poner re contra nervioso/a a vos y a tu bebé. Ideal también es probar en un inicio, por ejemplo, cerca de la cama, para que no tengas miedo de que se te caiga tu bebé.
  • Después de que ya lo hiciste, y si tu bebé está inquieto. Es importante tener en cuenta la edad/temperamento de tu bebé. Si el bebé ya tiene más de seis meses y nunca fue porteado, es probable que se inquiete un poco. Además de intentar en momentos de calma o que el bebé no tiene otro interés (como bajarse a gatear o ir tras un juguete), lo ideal sería que sea como un juego. Que le vayas contando lo que estás haciendo en medio de cosquillitas, besitos, canciones o bailecitos. Después pueden salir a caminar (aunque sea por el patio), haciéndole jugar, poniendo una música y bailando, cantándole, para que se sienta seguro y asocie la experiencia con diversión y cariño.

Otro punto muy importante por aquí, es que muchas veces las personas me dicen que a su bebé ya no le gusta más estar upa (y tiene solo 10 o 12 meses). El tema es que los portabebés también se deben adecuar al desarrollo del bebé. No es lo mismo un recién nacido, al que le podés tener todo el tiempo que quieras cerquita en tu portabebés, a un bebé que ya gatea y quiere experimentar el mundo. Hay que saber cuándo busca el upa y cuando no y respetar esos tiempos. No es que ya no le gusta, solo es que ya tiene también otras necesidades.

No hay reglas para cada familia, la experiencia de otros no precisamente tiene que ser la tuya, no hay tiempos tampoco. A lo mejor te sale bien a la primera y a lo mejor te tardás un poco más en lograr portear a gusto.

Lo único que te puedo aconsejar (además que con una asesora todo sería más sencillo) es que NO TE RINDAS y no alejes así una de las mejores experiencias de contacto que podés tener con tu bebé.

Lic. Araceli Samudio
Asesora de Maternidad y Porteo
Kunu´u Portabebés

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